Rio Uiarra Ibaia
por Iñaki Izkue

Uiarra Ibaia: Ameskoko harribitxia izkutua

Río Uiarra: La joya escondida de la Ameskoa

Una de las mayores ilusiones de un piragüista de aguas bravas es abrir un río nuevo, es decir, ser el primero en descender un río del que no tienes ninguna referencia. Ni que decir tiene que esto, hoy en día por estas latitudes, no es tarea fácil porque está todo muy trillado y lo que queda o tiene una logística muy complicada o la dificultad es extrema o las dos.

Así que si todos los astros se alinean para permitirte vivir una aventura así no puedes dejar escapar la oportunidad y haces lo posible y lo imposible por apuntarte a la lista. Y si encima está a 30 minutos de tu casa mejor que mejor.

Esto es lo que ocurrió la semana pasada, jugando las nuevas tecnologías un papel destacado. Primero un grupo de WhatsApp. Después llamadas aceleradas para apañar los planes previos del sábado y una vez atado todo, Google Earth, para mirar lo que se “veía”.

El sorprendente destino, el río Uiarra o Biarra, el río del valle Ameskoagoiena o Amescoa Alta que discurre entre las sierras de Urbasa y Lokiz. Y digo sorprendente porque no es un río escondido o desconocido, sino que es el río de un valle por todos conocido y porque está muy cerca de varios de los atractivos turísticos naturales más importantes de Navarra como son el Nacedero del Urederra o el conjunto de las sierras de Urbasa y Andia con su imponente y mal llamado Balcón de Pilatos o, como lo conocen desde siempre en la zona, Balcon de Ubaba, Ubagua o Ubagoa (ver la referencia http://www.amescoa.com/contenido.asp?id=2075).

Así pues, el sábado, dentro un halo de misterio y ataviados de grandes dosis de excitación, quedamos en Larrión un pequeño grupo de 6 amigos. Los promotores de la aventura, Unai y Javitxu, y los invitados de excepción Alex, los Iñakis, el Sobri y Oianarte, y yo mismo. Almuerzo frugal y al río.

La entrada, según hemos podido divisar en internet, parece clara. Hay que coger el camino del molino desde Larraona y bajar hasta la muga con Araba. Unos 3 km de buen camino en su mayor parte con algún que otro resalte, para llegar al puente donde iniciaremos el descenso.

Dado que no sabemos cuánto tiempo nos va a llevar y que el apoyo va a ser largo, nos cambiamos y dejamos a Javitxu, Alex y a Oianarte para que vayan abriendo el río mientras nosotros hacemos el apoyo. Quizás se atrevan con la presa del antiguo molino que hemos visto unos 200 metros más arriba del puente.

La salida prevista será en el puente de Arriba de Ekala, lugar que ya conoce Unai de un descenso anterior de este mismo río desde ese punto hasta el Urederra. El camino desciende desde el pueblo por una pendiente bastante pronunciada cruzando el barranco Alberkalde y llegando hasta el puente que marca nuestro final.

Dejamos la furgoneta bien arrimada, no vaya a ser que pasen tractores, y volvemos entre vacas ansiosos por llegar al embarque, a donde llegamos casi una hora después de haber dejado a nuestros compañeros. Acabar los preparativos y al río.

El río arranca relativamente abierto en la zona del puente, pero muy pronto, a menos de 50 metros, comienza a llenarse de ramas que invaden el cauce, haciendo bastante penoso el avance, pero con la certeza de que no hay ningún peligro ya que el grupo cabecero no nos espera. Sin embargo, rápidamente los alcanzamos debido a la dificultad del avance entre ramas que obligan a continuas paradas para visualizar un posible paso entre ramas o a portear entramados de ramas infranqueables y a que Javitxu ha hecho el Molino´s Fall´s first descent, como ya intuíamos.

Nada más alcanzarlos nos encontramos un pequeño salto, que es lo único destacable en la cuestión que nos ocupa que no es otra que la de realizar un descenso de aguas bravas, para, inmediatamente después, volver a vernos completamente rodeados de ramas y árboles que nos impiden ver más allá de la punta de nuestras piraguas.

Tras más de una hora de latigazos, pinchazos y porteos, llegamos al puente de Máquina, al que se accede desde Larraona desviándonos hacia la izquierda del camino del molino que hemos tomado para hacer el embarque, y que sería el embarque bueno (ver descripción del río).

A partir de este punto, la vegetación comienza a dejar paso a las margas y el avance comienza a ser más continuo, además de que el desnivel aumenta y los rápidos empiezan a aparecer, algo que agradecemos como caminantes sedientos, ya que la desesperación y el “nos hemos equivocado” comenzaba a planear por encima de nuestras cabezas.

Por si esto fuera poco las ultimas estribaciones de la sierra de Lokiz, empujan las margas hacia nosotros cerrando cada vez más el paso y empezando a formar una bonita foz que nos dará la primera gran sorpresa y alegría del día. Tras varios rápidos sin una dificultad reseñable, la foz se cierra abruptamente y describe una gran curva a izquierdas que hace ciega la salida, lo que obliga a Oianarte, que en esos momentos encabeza la aventura, a bajarse y a explorar (sí! existe una palabra en castellano para scout!) lo que viene después, algo que le hace dar saltos de alegría. Un par de toques en el casco de “todo está bien” para darnos paso y adelante.

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El Sobri y yo nos adelantamos al resto para encontrarnos un fuerte desnivel, completamente lleno de agua, que termina en una rampa. Nos bajamos y el Sobri se encarga de inmortalizar la salida del resto y yo me coloco con la cuerda. La estampa es espectacular, con un agua marrón blanquecina que golpea contra las margas grises de la foz y que hace que nuestros compañeros salgan con la primera gran sonrisa de la mañana.

La foz continúa cerrada, preciosa, enmarcando rápidos con pequeños destrepes y rampas que nos mantienen entretenidos pero que no llegan a la dificultad del que acabamos de franquear, hasta llegar a uno de los innumerables puentes que cruzamos y que marca la presa del molino, supongo que de Aranaratxe y de unos 3 metros, y que nos permite disfrutar de otro chute de adrenalina.

A partir de ese punto, siempre vigilados por los imponentes acantilados de Amaso, Artxu y Belaztegi, donde el río describe una gran curva (imagen de abajo), los rápidos, similares a los de encima de la presa, se suceden con bastante continuidad, marcando sobre todos pequeñas rampas que terminan en rulos y estrechos que definen deflectores que nuestras barcas atraviesan sin mayores dificultades.

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Río Uiarra desde Belaztegi

Conforme vamos descendiendo, el relieve comienza a abrirse de nuevo haciéndonos temer que nuestro pastel estaba tocando a su fin. Pero faltaba la guinda. Una gran pared de margas a la derecha y un desplome considerable me obliga a bajarme y descubrir la otra joya de este sorprendente río. Una rampa que termina en un salto que en su parte más alta, pegada a la pared derecha, llegará a los dos metros, pero que deja debajo una marmita la mar de traicionera.

Uno a uno y algunos repitiendo, vamos bajando e inmortalizando las numerosas líneas, chiclés o intentos de chiclé y luchas varias que provocan los jaleos y risas del resto, que demuestran la euforia que ya no podemos disimular y que ha dejado en nuestras caras una sonrisa perenne como la marca de alguno de los latigazos que nos imprimieron las ramas en los primeros compases de esta canción.

De la misma forma que la alegría, la vegetación nos va invadiendo de nuevo hasta que llegamos a la segunda de las presas, la del Molino de Eulate, de unos 3 metros también y que pone punto final a las diversiones del descenso. Solamente unos 100 metros más adelante está el puente del Molino de Eulate, que es, como posteriormente pudimos comprobar, el lugar idóneo para terminar el descenso.

Pero nosotros continuamos casi 3 kilómetros más entre ramas y sin nada que reseñar piragüísticamente hablando, hasta el puente de Arriba de Ekala, que marca el final de un día especial dentro de nuestras experiencias en el río y que terminó como no podía ser de otra manera, con un abrazo.

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Uiarraren taldea

 

Texto Dani Arana

Fotos : Santi Usabiaga / Iñaki Izcue

Video: Iñaki Izcue

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