Probando la Cocaine de Prijon en el río Gallego
por Javier García

(Test y Fotos realizados por Dani Arana, muchas gracias por compartirlas con todos nosotros.)

 

Debo decir que lo primero que desde que vi las primeras referencias me llamó la atención por el nombre, algo totalmente banal, y por su perfil, muy alejado de los ultimos modelos de Prijon si exceptuamos la Curve, piragua que ya en su momento me encantó. Las fotos ya acercaban a la Cocaine a los últimos modelos de otras marcas punteras, sobre todo a los kayaks más rápidos, especialmente a los concebidos para ganar carreras como la 9R de Piranha y la Gangsta de Waka.

Es verdad que su longitud, 275 cm, y su estrechez 65 cm, me hacía recelar un poco pero después de 3 días metiendo muchas horas en el Gállego, he de decir que se me han despejado todas mis dudas.

Yo soy un piragüista que le gusta sentir la piragua bajo control, sobre todo de proa, y otros modelos largos me hacían sentir descontrolado. En este caso y gracias al equipamiento interior de la piragua, sobre todo con la posibilidad de adelantar muchísimo el asiento, no tuve esa sensación. La proa estaba cerca y bajo mi control en todo momento. A esto ayudan, sin duda, el casco plano, la línea de flotación baja y el gran rocker. El casco plano hace que la piragua deslice hacia delante pero también en los giros, la línea de flotación baja mantiene menos hundida la piragua y el rocker no permite que la punta se hunda, manteniéndola seca en casi todas las situaciones.

 

Además todas estas características lo convierten en un kayak muy ágil para su longitud, permitiendo maniobras de giro rápidas y precisas, algo impensable para un kayak de este tamaño y casco redondo.

Otro de mis miedos era la posible falta de estabilidad que le podían conferir a la piragua los 65 cm de anchura. Aunque si que es verdad que en un principio se notan esos centímetros de menos, conforme vas sumando paladas y metros en el río esa sensación desaparece. Además se compensa con una estabilidad lateral muy superior a otros modelos que he tenido, permitiendo inclinar el kayak muchísimo sin volcar.

 

A la estabilidad contribuye también la velocidad. Porque si algo es esta piragua es rápida. Gracias al tamaño de la piragua y a su diseño, la línea de flotación está baja, como ya he comentado antes, por lo que su rozamiento es menor. Si a esto le añadimos la estrechez y el casco plano, hacen de la Cocaine un fueraborda. Bueno, eso si el indio rema con ganas, claro.

 

Por último debo decir que el interior es de lujo: Asiento, calces laterales generosos y riñonera acolchados, musleras envolventes móviles tanto para adelantarlas o atrasarlas como para envolver más o menos tu pierna, fácil sistema y con gran amplitud para adelantar y retrasar el asiento, goma para sujeción entre las piernas de la cuerda de seguridad o el agua y cordinos interiores detrás del asiento para anclar cualquier material de seguridad, agua, camara de fotos, etc.

 

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