El pasado día 18 de junio 2004, 4 palistas
y amigos, Javier Juan, Luis Roglá, Pepe Fuentes y Fernando Quiles, autodenominados
AGRAMENAUER KAYAKING CLUB, pertenecientes al club nautico
La Vila, atravesamos el charco, desde Denia a Ibiza, con la intención
de cumplir el objetivo fijado en Junio de 2003, de dar la vuelta a Formentera,
antes de afrontar la más complicada vuelta a Menorca.
Así que nos pusimos manos a la obra, colocamos
los cuatro kayaks sobre el Nissan, víveres y tiendas al maletero
y después de una travesía excelente, por el buen tiempo,
llegamos a San Antonio sobre las 10:30 noche. Despues de cenar, localizamos
un enclave para dormir y dejar el coche a buen resguardo, dado que los
próximos seis días estaríamos dando la vuelta a
Formentera, la salvaje.
1º DIA Es Cavallet- Sa Torreta
8:30 Es Cavallet (playa nudista)
hizo honor
a su nombre de playa de Levante desierta y nos acogió por la
mañana
con una ligera brisa del Este; una mañana preciosa, ligeros grupos
de nubes, pero sensacion de paz; a lo lejos final de playa, e isla, la
torre aragonesa que fielmente avisaba de las invasiones, cual testigo
mudo de batallas de otro tiempo, nos retaba a acercarnos, sigilosos,
para observar nuestro paso más arriesgado de la travesia, dado
que los freus entre Ibiza y Formentera tienen un trafica desmedido en
esta epoca del año, aunque peor en Agosto.
Casualmente, había soplado sudoeste fuerte
el día anterior y entre el Freu mediano y el pequeño se
producía
un choque de mareas espectacular, aunque también peligroso para
los kayaks. En su punto álgido, producía una ola de mas
de dos metros dirección Este, que barría a su paso lo que
encontraba. Dejamos bien a estribor dicha ola, aunque las corrientes
y el poco viento provocaron el primer incidente de la travesía;
el kayak de Pepe, a priori el más estable se desequilibró y
acabo con Pepe en el agua, gafas de vista perdidas, bañera llena
de agua, susto agudo, pero nada más; rapidamente acudimos en su
ayuda, abarloados proa a las olas, conseguimos achicar el agua y devolver
la estanqueidad a la Touryak de Pepe.
Visto
el incidente decidimos atravesar el cruce peligroso de la forma más
segura, todos abarloados unidos y con las velas puestas para ser observados
por las demás embarcaciones que cruzan.
Tardamos un poco mas pero bien valía la ausencia de más
sustos. A la 13:00 llegamos a Sa Torreta una Cala espectacular pegada
al faro de la isla de Espalmador, con una agua indescriptible, donde
además no hay calado, con lo que los grandes yates y veleros no
pueden entrar y ensuciar. Cuatro o cinco lanchitas y una arena blanca
como el coral.
Decidimos pasar allí el día, buceando por los alrededores
y al final del día, con una puesta de sol espectacular, dimos
cuenta de un buen embutido antes de dormirnos con el sol.
ANÉCDOTA: Lo que nos
parecieron ratas enormes corriendo por las dunas, son Lirones especialmente
protegidos, que dieron buena cuenta de nuestras sabrosas manzanas durante
la noche.
2º DIA . Sa Torreta- Ses Cañes.
7:30 A esa hora el sol empieza
a calentar con fuerza, así que después de recorrer a pie el norte de Espalmador
(parque natural de dunas protegido), un buen baño reparador en
la cala antes de deleitar el sabroso café que Luis esta preparando
al borde del mar. Javi, el mas duro de levantar, es el ultimo que aterriza
en la zona del café, justo antes de pertrechar en nuestros kayaks
todo lo desestibado la noche antes. Dejamos a babor la torre aragonesa
de Sa torreta para introducirnos de lleno en el fondeadero por excelencia
de Espalmador, había unos 25 veleros fondeados; por desgracia,
la presion turistica en esa zona, en forma de golondrinas llenas de turistas
para pasar el dia y veleros, esta pasando factura a los fondos marinos.
Habíamos dejado atrás el sosiego de nuestra Cala, para
cruzarnos de lleno con el turismo. Atravesamos Illetes y después
de un almuerzo reparador en “El Tiburon”, volvimos a remontar Illetes
para cruzar la barra de arena que nos facilitaría la vuelta a
Formentera en sentido Este-Oeste, contrario al que habíamos planeado.
Fue un gran acierto, dadas las brisas dominantes en esta época,
porque nos permitió usar las velas de ayuda mas frecuentemente.
Recorriendo a 20 metros de la playa esas dunas fantásticas de
arena que rebañan el azul turquesa del mar, llegamos a Ses Cañes
una playa muy bonita al borde de otro espacio protegido SES CAÑES.
En
realidad íbamos buscando un chiringuito de
playa de lo mas snob, llamado Calippo, que casualmente y por ironías
del destino no estaba montado después de 25 años de no
faltar a la cita. Fue increíble ver la cantidad de gente que llegaba
a la playa buscando el CALIPPO y se iba decepcionado.
Aprovechamos para
charlar con el dueño, y a
la caída del sol, previa acopio de víveres y bebida fresca,
cenamos frente a nuestras tiendas y kayaks, antes de dejarnos adormilar
al son de las olas.
ANÉCDOTA. Un simpático cormorán
buceador nos rondo toda la tarde a menos de un metro, pescando y esperando
nuestra comida.
3º DIA. Ses Cañes-Es
Calo- LA Mola- Ses Plages.
7:30 Buen desayuno, café, mucho muesli y una
buena dosis de optimismo para afrontar
la que sería la travesía
más larga y dura de la vuelta, casi 30 km. ; bordeando Punta Prima,
ES CALO (bonito pueblo de la costa) y los majestuosos acantilados verticales
de La Mola (150 m) llenos de gaviotas, cormoranes, cuevas, y vegetación,
llegamos con viento portante a Es Mitjorn, después de casi 7 horas
de paleo, solo en la Mola había un choppy algo peligroso, habiendo
dejado atrás Es Calo des Morts como única cala accesible
de la costa sur de la Mola.
Una vez en la playa buscamos
una cala más pequeña
y alejada, donde la paz y tranquilidad nos dejaran reposar después
de tan larga travesía. La verdad es que estabamos agotados, aunque
contentos con los maravillosos e intactos paisajes que nuestras retinas
habían captado.
Cena improvisada en el porche de una casa cercana deshabitada y a dormir
rápidamente
para reponer fuerzas. Fue la noche que peor dormimos por culpa de la proximidad
al mar (2 metros) y la ola que rompía con fuerza, lo que daba la sensación
que teníamos la tienda sobre el mar. Alrededor de la pequeña
cala las típicas casetas de izado de barquillas de pesca.
ANÉCDOTA . Terminamos cenando a la luz de las
lamparas que portamos en la frente para travesías nocturnas, lo
que provoco que se rompiera la botella de aceite de oliva que nos deleitaba
los bocadillos.
4º DIA. Es Mitjorn-
Cap Barbaria-Cala Saona- La Sabina.
7:00 Nuestro ritual comienza
con un buen cafetito exprés,
que para eso portamos cafetera, sentados en nuestros kayaks, con buena
ración de cereales, bañito en aguas turquesa, con especial
cuidado de las miles de pequeñas medusas que nos rodean por doquier.
Una mañana extraordinaria de sol, recogida de tiendas y rumbo
directo al Cap de Barbaria apoyados por un viento sur fresquito, que
por lo menos no desventa las velas.
Arribamos a la pared Oeste
de Cap Barbaria, muy batida por los temporales, y nos detenemos en
las muchas cuevas que jalonan la pared hasta llegar al faro. Allí una vez reunidos todos los
miembros del Agramenanuer Club iniciamos la vuelta al promontorio salvaje,
ultimo accidente geográfico y punto mas Meridional del archipiélago
Pitiuso.
Doblado el cabo, iniciamos una surfeada aceptable hasta
las inmediaciones de Cala Saona, apoyados en nuestras maravillosas velas
tricolores y un viento progresivo de popa. Todo son paisajes agrestes
y salvajes sin casas u hoteles alrededor, naturaleza en estado puro.
Llegamos a la punta de Cala Saona un poco cansados tras cuatro horas
de paleo, montados en una ola de hasta 1,5 m que nos empuja con tenacidad
a las rocas. Justo detrás, la tranquilidad de la Cala con sus aguas esmeraldas, pobladas
de veleros y gente en la playa tostándose al sol. Una cala preciosa
que proviene de tres torrenteras naturales, pero que en verano se estropea
con tanto turista. Pensábamos dormir aquí, pero ante tanta gente,
decidimos apurar un pelin nuestro buen viento y después de comer una
buena fideua, nos hacemos a la mar, cabalgando sobre las olas ya creciditas
hasta llegar a la punta de la Cala del Capitan, antesala del puerto de La Savina
, único puerto de Formentera.
Después de varios días
de belleza absoluta, entre varios oasis de turismo, entrar en el puerto
desde el nivel del mar de un kayak es un buen shock, teniendo en cuenta
el trafico portuario que hay en Formentera.
Buscamos la única rampa de salida para nuestros
kayaks, y zas directo a ella con rapidez para evitar que cualquier rápido
o ferry nos pase por encima. Extenuados como ya estamos, ávidos
de descanso y espoleados por conocer una isla tan salvaje por tierra,
aceptamos dos coquetos apartamentos en primera línea de club náutico,
desde donde controlar nuestros kayaks y ducharse como Dios manda, una
camaaaaaaaaaa.
Después de una buena pizza caliente, nos propusieron
visitar el pueblo de la Mola donde se celebraba la noche de San Juan
con su celebre hoguera de leña. Mucha gente, muy animado, aunque
nuestros huesos solo pudieron hasta las cuatro.
5º DIA La Savina-
Sa Torreta.
9:30.
Diana a pesar de ser día de asueto. Desayuno,
por fin desayuno sentados en una silla confortable, con un buen mantel
y deleitando una sabrosa tostada. Alquilamos unos motorices y directos
al turismo de interior, visitamos Es Caló, precioso pueblo marinero,
donde después de visitar el faro de La MOLA y El Mirador degustamos
una paella de pescado. Visita obligada al faro de
Barbaria, todo lo que habíamos
hecho por el mar lo veíamos desde la imponente altura de las luces
guía de navegantes.
Sobre las 8:00 PM una vez estibado
el petate, salimos del puerto dirección a Sa Torreta donde arribamos
a la puesta del sol. Esta vez solo un pesquero que pasaba la noche
nos esperaba en la cala. Un baño reconfortante daba entrada
a la paz merecida del ultimo día de la travesía.
6º DIA Sa Torreta-
Es Cavallet.
7:00 Luis ha ido de excursión por el norte
de Espalmador y yo preparo café, mientras una lancha de control
del parque entra por una de las bocanas de la cala. Intuyo que ha visto
nuestras piraguas con sus velas de España izadas y ha decidido
hacernos una visita. Después de invitarles a un aromatico café caliente,
que educadamente rechazaron, se interesan por nuestro medio de locomoción
marina, y nos advierten, como es su obligación que no se puede
acampar, y que nos habían avistado el primer día. Evidentemente
nuestro vivac solo era para dormir y dado que ellos con su lancha contaminaban
más y que nuestras aventuras les fascinaron, después de
las consiguientes excusas y buenas intenciones, el asunto no pasó a
mayores, en aras de la reputación de un deporte tan saludable
y ecológico como las travesías en kayaks, donde se funden
la navegación a vela, el esfuerzo humano y la naturaleza más
salvaje. Atrás quedaban las playas llenas de turistas, el ruido
de las embarcaciones a motor y la agitación del verano. Por delante
tenemos el complicado cruce de los freus a primera hora de la mañana,
el ajetreo de volver a situar los kayaks en el coche y la prisa del ferry
que nos espera para devolvernos al mundanal ruido.
La próxima aventura, la vuelta a Menorca, un
desafío algo mas peligroso por la orografía de su costa
Norte y los temporales de Tramontana. Ya veremos... |