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Esta travesía se ha realizado en el mes de agosto
de 2005 en varias etapas aunque bien podría realizarse en tres
o cuatro dias sin demasiado esfuerzo. Me consta que el rio es navegable
desde Zaragoza pero discurre practicamente embalsado en todo su recorrido
hasta el pantano de Flix; desde aquí mantiene su curso casi natural
hasta la desembocadura salvo algunos azudes de captación de agua
para los canales de riego y la central nuclear de Ascó.
Comenzamos la travesía en la localidad de
Flix, justo a continuación del pantano. Lo primero que veremos
es el meandro de Flix donde se encuentran numerosos puestos de pescadores,
la mayor parte británicos y ¡¡lituanos!!, que vienen
a esta comarca al turismo fluvial. Pediremos amablemente paso entre tanto
sedal aunque la anchura del rio hace que haya sitio para todos.
A la salida del primer meandro vemos la primera de las barcazas que cruzan
el rio y/o hacen recorridos turísticos. A la derecha vemos la central
hidroeléctrica de Flix, que se alimenta del pantano y desagua para
dar un poco de alegría al menguado caudal que lleva el rio por
esta época.
Dejamos
atrás Flix y nos acercamos a la central nuclear de Ascó,
con su imponente torre de refrigeración, prodigio de la técnica
pero que no ha respetado el carácter navegable del rio. Así,
el azud de captación no tiene una miserable esclusa que apenas
se hubiera notado en tan faraónica obra. Moraleja: hay que bajarse,
portear y embarcar como puedas, cuidando de apartarse del remolino que
forma el desagüe de la central. Un dato inquietante es que la temperatura
media del agua sube más de cinco grados por la refrigeración
de la central y en la salida se puede ver perfectamente la nube de vapor
de agua.
La corriente se alegra un poco al paso por la localidad de Ascó,
donde podremos ver grupos de piraguas de empresas de turismo naútico
que nos acompañan en el recorrido hacia Mora de Ebro, pasando por
la localidad de García, donde destaca un bonito puente ferroviario
de hormigón. Unos metros antes del puente en la margen izquierda
hay una zona recreativa donde paramos a reponer fuerzas.
A
la llegada a Mora de Ebro encontramos un pequeño Club naútico
con muchas barcas de remeros que por aquí hay alguna afición.
Seguimos navegando pasando por las localidades de Benissanet y el castillo
de Miravet, siempre a la margen derecha.
A partir de aquí empieza uno de los tramos
más bonitos del rio, hasta llegar a la localidad de Benifallet,
pues el rio se separa bastante de la carretera C-12 que va desde Flix
hasta la autopista AP7 en Amposta. Aquí se aprecia la fuerza de
un rio que ha excavado un enorme cañón y nos proporciona
esa sensación de aislamiento y naturaleza que tanto apreciamos
los piragüistas.
Llegamos
a Benifallet por la margen izquierda en un pequeño embarcadero
utilizado por la barcaza de turismo. Lugar apropiado para reponer fuerzas
y víveres.
Dejamos Benifallet y más de lo mismo, el rio
nos ayuda en algunos tramos del descenso pero no conviene hacerse ilusiones.
La corriente y el caudal son mínimos y podemos pasar alguna dificultad
con las piedras del fondo si nos separamos de la corriente principal.
Cuidadín con los kayaks de fibra.
Antes de llegar a Xerta nos encontramos con el azud
del mismo nombre que canaliza las aguas para regar las huertas y arrozales
del delta. Aquí si hay una esclusa que nos permite franquear el
azud sin bajar del kayak. Para ello tenemos que llamar por teléfono
al nº 977 473 158 para avisar de nuestra llegada; lo haremos por
la margen derecha entre dos paredes de hormigón. Si no tenemos
suerte podemos franquear el azud por la margen izquierda sin dificultad
bajando por una escalera.
A partir de aquí no encontraremos ningún otro obstáculo
hasta llegar al mar pero todavía nos queda un largo paseo hasta
llegar a Tortosa, Amposta, Sant Jaume de Enveja, Deltebre y, por fin,
la desembocadura. La corriente aquí es nula practicamente y si
acaso nos encontraremos con viento en contra (aquí lo llaman Garbí)
que levanta olas de más de medio metro en algunos puntos. Consejo:
aprovechar las primeras horas del dia o el atardecer.
El último tramo del rio, a partir de Amposta, forma el delta del
Ebro y se encuentra protegido en su mayor parte dentro del Parque Natural.
No hay problema para la navegación con nuestos kayaks, a excepción
de algunas zonas de nidificación de aves a las que no se puede
acceder.
Merece
la pena prolongar el recorrido del rio con alguna de las “bassas”
o lagunas de agua dulce en las que abundan las garzas, patos, fochas,etc.
Destaca la laguna de la Encannysada, junto al Poble Nou, con más
de 4 km de longitud.
También resulta interesante recorrer la zona
interior de la punta del Fangar, que es una lengua de tierra que forma
una laguna marítima interior donde se cultiva el mejillón.
Podemos embarcar en la playa al sur de la localidad de l’Ampolla
y volver al punto de partida en un recorrido circular. A mitad de recorrido
llegamos al Faro donde paramos a estirar las piernas para llegar a una
torreta de observación donde podemos apreciar la inmensidad del
arenal, las dunas móviles y las numerosas aves que por aquí
nidifican.
En el otro extremo del delta está la punta de
la Banya, más grande
y más larga que el Fangar. Comenzaremos junto a las salinas de
la Trinitat, al final de la barra del Trabucador, bordeamos la costa y
llegamos a unos islotes con pinos donde la sensación de Robinsones
es más que evidente. No está permitida ninguna presencia
humana, ni siquiera de paseo, por estar dentro de los límites del
Parque Natural. Creo que no hay problemas para ir bordeando la costa pero
mejor no preguntar si tenemos que hacer una parada técnica.
Cuando las condiciones de viento lo permiten podemos hacer una travesía
por el interior de la bahía hasta la localidad de San Carles de
la Rápita. Cogiendo una buena “empopada” parece que
el kayak vuela sobre las olas, alcanzando una velocidad impensable para
este tipo de embarcaciones. Abstenerse los no iniciados en travesías
de mar con viento y olas.
Para
terminar, algunos consejos útiles:
1- Planificar bien los recorridos con la ayuda de mapas
(muy buenos) que hay de esta zona.
2- Aunque el rio no ayuda mucho en el descenso, mejor no volver rio arriba,
sobre todo en algunos tramos. Moraleja: dejaremos nuestro vehículo
al final del recorrido y/o nos ponemos en contacto con alguna de las empresas
de turismo naútico que nos devuelven al punto de partida.
3- Escoger bien los puntos de embarque y avituallamiento, no siempre es
fácil encontrar una playita. Recomendable parar en los pueblos
que jalonan nuestra ruta.
Espero que este relato sirva de utilidad para aquellos
que gustan de hacer recorridos sencillos, sin demasiado riesgo, para disfrutar
de nuestros kayaks. Como dice nuestro amigo Antxon, NOS VEMOS EN EL RIO,
besos para ellas y un abrazo para el resto.
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