RÍO JÚCAR: CORTADOS DE VILLALBA (CUENCA)

Longitud: 4 km (2 km hasta el final de la hoz)

Dificultad y paisaje: Discurre por un espectacular cañón labrado por el Júcar que alcanza los 200 m de desnivel. Grado III, por su aislamiento relativo no es recomendable para personas sin una mínima experiencia.

Topografía: IGN nº 587-III.

Permisos: Es necesario permiso de la Confederación Hidrográfica del Júcar, aunque nunca nos lo han pedido.

Caudales: Tramo afectado por la derivación del embalse de La Toba a la central eléctrica de Villalba. La primera parte del recorrido está alimentada por importantes manantiales que dan al río aguas increíblemente transparentes y un tono esmeralda. Solo recomendamos el segundo tramo si la central está turbinando sus dos grupos, lo que podemos comprobar antes de embarcar. Debido a la intensa explotación hidroeléctrica de la zona no existen aforos de referencia útiles.

Época adecuada: Invierno y primavera. El agua de manantial, combinada con lo cerrado de la hoz, hace que en invierno el tramo sea muy frío.

Duración: La hoz puede realizarse cómodamente en 1 h 30', llevando unos 30' más el descenso hasta Villalba.

Embarque y desembarque: Con todo-terreno se baja por una pista, impracticable tras fuertes lluvias, que sale a la izquierda en el km 29'5 de la carretera CM-2105 Cuenca-Tragacete, y desciende rápidamente hacia el río. Si no, en lugar de bajar a pie por la pista, recomendamos remontar andando hasta el embarque por los túneles de la red de aguas de Cuenca (30 minutos de “calentamiento” con el barco a cuestas). Para ello tomamos una pista que sale a la izquierda en una curva cerrada en el km 22'5 de la misma carretera, y acaba en la boca del primer túnel de los cuatro a pasar. Se recomienda llevar linterna (prever protegerla en el descenso). Para desembarcar tenemos dos opciones: junto al restaurante “Nelia”, en Villalba, o si no se hace el recorrido completo, frente a la central eléctrica de Villalba (poco sitio).

Descripción detallada del tramo:

El recorrido comienza atravesando pequeños diques de tobas con sauces, que hacen “ratonera” la progresión. Evitaremos en lo posible dañar las tobas arrastrando los barcos sobre ellas. Al final de uno de estos túneles de ramas nos encontramos el primer obstáculo, un salto con un pequeño rebufo en la base, que se pasa por la derecha.

Poco más abajo está el paso más reseñable, un salto de 3 m con una profunda poza de recepción, que se efectúa pegado a la margen izquierda. Atención con aguas altas, la margen derecha del río puede tener sifones y la entrada al paso por la izquierda no es muy obvia.

A partir de este salto se suceden otros menores, entre profundas pozas de agua de increíble transparencia que permiten la fácil recuperación del material en caso de vuelco.

Nuestro recorrido atraviesa sucesivos estratos geológicos, de los cuales el más llamativo es el de las “Dolomías de la Ciudad Encantada”, un murallón de rocas grises masivas, que surgen como una muralla del fondo del río en el estrecho de “El Tranco”, donde el Júcar tiene poco más de 3 m de ancho y alcanza los 18 m de profundidad. Aquí, pese a la transparencia, dejamos de ver el fondo..... A continuación una cueva formada por la erosión del río nos sumergirá en un contraste de luces. Cada vez que miremos hacia atrás o arriba nos sorprenderemos con docenas de buitres sobrevolando indolentes nuestro camino, o con las acrobacias de las chovas.

Bajo el “Ventano del Diablo”, intuyendo ya la salida de la hoz, tenemos tres saltos consecutivos. Los dos primeros se realizan por el centro, y el último, de 1'5 m, hay que abordarlo junto a una roca situada en el centro del río, evitando la parte derecha, donde podemos sufrir un empotramiento vertical.

Si decidimos continuar hacia Villalba nos encontramos inmediatamente con un azud donde se incorpora el caudal de la central. Lo franquearemos por la izquierda (precaución con las ramas existentes).

Sigue un tramo de unos 200 m con una serie de gradas que finalizan en una de mayor tamaño, situada bajo un puente, que forma un rebufo enganchón. Se franquea por la derecha, a unos 2 metros de la orilla. En la margen izquierda hay un sifón (no aparente con agua) a evitar. Se recomienda asegurar este paso, que se portea fácilmente por la izquierda.

De aquí en adelante el río supera otra serie de gradas donde podemos jugar si hay agua. Tras una curva cerrada a la derecha, entramos en un largo remanso, cruzado a su mitad por una canaleta (quienes no hayan visto una noria pueden desembarcar en la margen izquierda para ver la que alimenta esta canaleta). Ya dentro del casco urbano de Villalba de la Sierra, el río discurre por fáciles corrientes que nos llevan bajo el puente viejo, donde desembarcaremos por la margen derecha.


Estado de conservación, flora y fauna .

El paisaje es típico de las hoces mediterráneas, con un marcado contraste: un pinar de negral con fresnos, avellanos, cornejos y algún tilo en la umbría, mientras que en la solana dominan las encinas y quejigos. Las grandes pozas están colonizadas por la vegetación sumergida, que se aprovecha de la transparencia de las aguas: berros, ovas, mentas, entre otras muchas. En la poza de la Central nos encontramos con una planta sumergida fácilmente reconocible y bastante rara, la cola de caballo Hippuris vulgaris (evitaremos destrozarla al salir). También vive en la hoz un pequeño camarón de río, Gammarus ibericus , especie endémica exclusiva de manantiales carbonatados. La fauna de peces es poco variada: trucha común, barbo mediterráneo y bermejuelas. En las pozas podremos ver con facilidad los llamativos cangrejos señales, una especie exótica invasora introducida en la última década. Las nutrias utilizan habitualmente la zona, y detectaremos sus característicos excrementos en las escasas rocas que afloran en el centro del cauce. A partir de la central eléctrica el valle se abre, y el agua deja de ser cristalina, aunque la ribera sigue bien conservada, y es fácil ver huir al escurridizo martín pescador o a los curiosos martinetes contemplándonos.

La hoz quedará incluida en el futuro Parque Natural de la Serranía de Cuenca, y probablemente el uso piragüístico será regulado en ella.


Otros usuarios: El tramo es frecuentado por las empresas de aventura, que ofrecen descenso de cañones y submarinismo. La pesca es libre, pero no suele haber problemas con los pescadores, habituados aquí al tránsito de personas. En verano suele haber bañistas en las pozas.

Alrededores: Una visita a la Ciudad Encantada (10 km) y los Callejones de las Majadas (20 km) nos permitirán disfrutar a pie de las mismas formaciones geológicas que hemos atravesado navegando. Algo más lejos está el conocido nacimiento del río Cuervo (50 km). El casco histórico de Cuenca (22 km), patrimonio de la Humanidad, no dejará nunca de sorprendernos. Y si no nos hemos cansado de remar, en el canal de aguas bravas de la capital podremos divertirnos un rato depurando nuestra técnica.

Autor: Fernando Alonso Gutiérrez (marzo 2005)

Pincha AQUI para ver un croquis del tramo